Cómo cotizar un diseño sin morir en el intento
Si mandas el precio por WhatsApp en un mensaje, te van a regatear. Siempre.
Un número solo no significa nada. El cliente no sabe qué está comprando, entonces lo único que puede comparar es el precio. Y si lo único que compara es el precio, siempre va a encontrar a alguien más barato. Estas son las 3 reglas que uso para cotizar sin que me regateen 👇
Nunca cotices en el chat
Antes de dar un precio, pide diez minutos para una llamada o mándale unas preguntas. Si no sabes el alcance, no sabes el precio. Y no, “depende” no es una mala respuesta: es la verdad.
5 preguntas antes de cotizar
- 1¿Qué necesitas exactamente y para qué lo vas a usar?
- 2¿Ya tienes logo, colores o manual de marca?
- 3¿En qué formatos y medidas lo necesitas? (redes, impresión, web…)
- 4¿Para cuándo lo necesitas?
- 5¿Tienes un presupuesto aproximado en mente?
Cotiza por alcance, no por hora
Al cliente no le importa cuántas horas trabajaste: le importa qué recibe. Por eso tu cotización tiene que decir con claridad qué está pagando.
Propuestas
Cuántas propuestas o conceptos iniciales presentas.
Rondas de cambios
Cuántas rondas de ajustes incluye el precio.
Formatos
Qué archivos entregas: PDF, PNG, SVG, AI, etc.
Escribe qué NO incluye
Esa línea es la que te salva de las diez rondas gratis del final. Si no está escrito, el cliente asume que está incluido.
- Rondas de revisión adicionales
- Cambios de texto después de aprobada la propuesta
- Redacción o corrección de textos
- Fotografía, ilustración o banco de imágenes pagado
- Impresión, producción o gestión con proveedores
Todo lo que no está en el alcance se cotiza por separado.
Un presupuesto ordenado no es ser complicada. Es la primera señal de que sabes lo que haces.
Plantilla de cotización
Armé una plantilla con todo esto ya escrito: 7 páginas en tamaño A4 (portada, proyecto, alcance, inversión, plazos, condiciones y cierre). Solo cambias los datos, los precios y los colores a los de tu marca.

